Ya llevaban más de dos horas de vuelo y Amelia seguía encerrada en la habitación, Ángel pensó que quizás ella estaba muy cansada debido a que no había descansado bien mientras estaba secuestrada. Sin embargo, él se imaginó que ella tenía hambre por lo que le pidió a la azafata que le llevara algo de comer tanto para él como para Amelia. Luego Ángel tocó la puerta de la habitación, pero como no recibió ninguna respuesta por lo que dio vuelta al manubrio y entró sin pedir permiso.
Amelia estaba p