Mundo ficciónIniciar sesiónSólo sonidos de platos y cubiertos se oían en el comedor de los Sarkovs. Podría pensarse que era un desayuno silencioso más si no fuera porque nadie intercambiaba miradas. La cansada expresión de Anya no lograba ocultarse tras el maquillaje, hasta más anciana se veía. Vlad miraba el puesto vacío frente a él. Allí debía ir Ingen. El niño se había sentado prácticamente al otro extremo de la enorme mesa con tal de no tenerlo cerca. Y miraba su comida con furia, todo lo miraba con furia







