Mundo de ficçãoIniciar sessãoPánico. Eso describiría bastante bien lo primero que sintió Sam al oír la revelación de Kel, un pánico incontenible y demoledor, un dolor de certidumbre, como si una profecía apocalíptica se hubiera cumplido ante sus ojos: la desaparecida finalmente había aparecido. Y estaba muerta, ya no había dudas.
¿Qué esperanzas podría albergar Vlad de hallar viva a Violeta?
Controlando su pánico, Sam corrió de regreso a la habitación de Vlad. Llamó a la puerta







