—Nos iremos mañana—dice Theo mientras se mete debajo de las sábanas mientras nos dirigimos a la cama.
—No puedo esperar para volver. Los extraño a todos—digo, metiéndome debajo de las sábanas también.
—No nos vamos a casa.
—¿A dónde vamos?
—Es una sorpresa.
—¿Una sorpresa?—Pregunto, mareada.
—Sí.
—¿Adónde podríamos ir que sería una sorpresa para mí? Mmm.
—Ya verás mañana—dice, sonriendo.
—Está bien, buenas noches—le digo, besándolo.
—Buenas noches, amigo—dice cuando nuestros labios finalmente s