Emili
No sé qué se cree la población nórdica últimamente. Algunos noruegos pueden ser verdaderamente crueles si se lo proponen. Primero Rachel me odia como si quisiera matarme, y segundo, después de casi rogarle al vikingo con el que vivo que me dejara explicarle, decidió mantenerse en su actitud de “soy un imbécil y no te dejo hablar”.
Siempre lo he dicho: la gente me calumnia, me juzga y jamás me da la oportunidad de explicarme.
—Si tus ojos hablaran, estarían gritando que van a estallar —com