Él iba a mi lado, lo sabía, el trabajaba para esa mujer que quería acabar con lo único que había considerado bueno en mi existencia.
Ser hija de la muerte no era algo grato, jamás lo fue.
Siempre tuve que cargar con esa maldición, con ese peso que me perseguía por la sangre que recorría mis venas, y ahora esa mujer, esa figura sombría en mi vida, quería destruir todo lo que significaba algo para mí. La idea de que él estuviera al servicio de ella, siendo parte de su mundo oscuro, me consumía po