—Jorge, espero que nunca más vuelvas a aparecer en mi vida.
Cuando Mariana terminó de hablar con una sonrisa y se perdió entre la multitud, Jorge se quedó paralizado, incapaz de reaccionar.
Por un instante, sintió un pánico inexplicable, como si estuviera a punto de perder lo más importante para él.
Como aquel día en que Mariana firmó con calma los papeles del divorcio, provocándole una inquietud interna.
No hubo gritos ni escenas; parecía que ella ya había anticipado todo el desenlace.
Sin emba