Capítulo 20. A mi lado para siempre
Azul
—¿Nos duchamos juntos? —propone David al llegar a su casa—. Debemos cuidar el agua. —Encoge sus hombros con fingida inocencia.
—Ajá, solo por el medio ambiente —repongo con sarcasmo—. Sabes que si entramos ahí juntos no saldremos a tiempo para la cena.
—No me importaría.
—Pero a mí sí.
—¿Desde cuándo te importa tanto cumplir con mi familia? —inquiere con una ceja levantada—. ¿No será que por fin estás pensando formalizar, y quieres quedar bien con mis padres? —pregunta con esa media sonris