—Hola, Elena, hola, Mónica. Están súper bonitas, igual que nuestra mamá. —dijo Sofía con su sonrisa dulce y encantadora. Santiago también las saludó cortésmente.
Mónica sonrió con ternura:
—¡Hola, mis amores!
Elena se encariñó con ellos al instante:
—¡Ay, pero qué preciosos! ¡Vengan acá, denme un abrazo!
Sofía sintió una conexión inmediata con Elena y se dejó abrazar sin dudarlo.
Mónica, preocupada de que Santiago se sintiera excluido, también quiso abrazarlo. Pero Santiago, siempre considera