Mónica deseaba arrancarle la cara a Carolina de un tirón para vengar su arrepentimiento actual.
Sin embargo, Carolina continuó acercándose:
—¿Qué dijiste? Si no me equivoco, acabas de preguntarme si quería morir. ¡Vaya, qué grito más estruendoso! Señor Reyes, ¿lo escuchó?
Mónica, que aún albergaba la esperanza de que Adrián no hubiera oído ni entendido, sintió un escalofrío recorrerle la nuca.
¡Carolina lo repitió a propósito!
La mirada de Adrián se posó en Mónica, su tono era plano.
—¿Ocurre a