—Comparado contigo, claro que tengo de qué sentirme orgulloso.
Sebastián se fue en su recién adquirido Mercedes-Benz.
—¡Carajo! —Carolina no sentía ni un ápice de envidia.
¡Ya no podía permitirse autos de lujo y ahora se pavoneaba con un simple Mercedes!
***
Al día siguiente, a las ocho en punto, Sebastián se vistió con traje y corbata, mostrando su mejor aspecto. Ese aire decidido hacía tiempo que no se veía en él.
Raúl lo observó extrañado, pero no preguntó.
Ahora, Sebastián solo tenía esta re