—¿Qué te pasa? ¿Algún problema? —preguntó Clara Dubois, la colega sentada a la izquierda de Mónica, al notar su expresión sombría en cuanto regresó a su puesto.
Era la persona dentro del departamento de traducción que más apoyaba y compadecía a Mónica.
Había sufrido la traición de su mejor amiga y su exmarido, y en medio del dolor había tomado la difícil decisión de abortar su embarazo de casi cinco meses. El trauma físico y emocional la llevó a mudarse a otro país, cerrándose la puerta a cualq