La expresión de Mónica se ensombreció aún más.
Esas palabras de Eva...
Entonces, Eva se volvió.
—Vale, ¿qué haces aquí, Mónica?
Mónica ajustó su expresión.
—Yo... vine a traerte café. Un nuevo sabor, quería que lo probaras.
—Está bien.
Eva entró a su oficina y Mónica la siguió, dejando el café sobre el escritorio.
Mónica reflexionó unos segundos.
—Eva, por favor, no te enfades. A mí no me importa lo que digan los compañeros. Solo me preocupa que algún rumor llegue a oídos de Valeria y cause male