—¿Hola? —La voz magnética de Andrés resonó al otro lado de la línea.
—Soy Mónica.
Andrés echó un vistazo al número en la pantalla.
—Señorita Flores.
Mónica adoptó un tono suave y gentil.
—Quería agradecerle personalmente por haberme recomendado para el trabajo. Mañana empiezo oficialmente. Pensé que, si a usted le viene bien, podría invitarlo a cenar.
—No hace falta tanta formalidad — declinó él con cortesía—. Cuando ya esté adaptada al trabajo, invito yo.
Mónica sonrió levemente al otro lado