Si algún día a la familia Herrera le ocurriera algo, inevitablemente la familia Castro quedaría implicada.
—Mamá.
La Señora Castro estaba tan ensimismada que ni siquiera notó que Eduardo había regresado. Recuperó la compostura rápidamente.
—¿Ya llegaste?
—Sí.
Eduardo había estado ocupado todo el día, prácticamente sin un momento de descanso.
Apenas llegó a casa, le envió un mensaje a Valeria para decirle que estaba bien.
—Eduardo.
Al oír esa voz, Eduardo volvió la mirada.
Mónica llevaba puesto