A las ocho y veinte, Sebastián todavía no había aparecido.
Hasta que ella decidió llamarlo.
—Tengo que salir de viaje por trabajo, unos tres o cuatro días —respondió Sebastián con una voz indiferente.
Valeria respiró hondo, sintiendo cómo la frustración le subía hasta el pecho, y colgó sin decir nada más.
No quedaba otra que esperar a que regresara para poder hacer el trámite.
***
A las nueve en punto.
Valeria llegó apresurada al Grupo Aguirre.
Héctor ya la estaba esperando en su oficina.
—Señor