Más de media hora después, en una pequeña clínica privada.
—Entraré yo sola. Ese departamento es solo para mujeres, no te conviene venir —dijo Carolina.
—¿Estarás bien? —Sebastián estaba preocupado.
—Sí, estaré bien. Ve rápido a ver a los niños y luego vuelves por mí —Carolina estaba pálida, parecía sentirse realmente mal.
Sebastián, sin sospechar nada, dio media vuelta para ir al hospital a buscar a los dos niños.
—¿Carolina?
Camila Mendoza, la directora de la clínica privada, tenía poco más de