-Por nada no, esas ojeras son de horas dándole al tema - le señaló Samir la cara.
-¿Quieres parar? - regañó Nathan.
-No. - Sonrió con alevosía antes de centrar su atención de nuevo en Nore. - ¿Cuándo la vuelves a ver? ¿Habéis quedado?
-No creo que vuelva más a mi despacho, antes venía casi todos los días - recordó aguantando la leve sonrisa que parecía que iba a formular. De verdad que había pasado de considerarla un incordio a esperar sus visitas. - Pero la veré, es la abogada de C