No recordaba haber tenido la cabeza tan saturada jamás, ni siquiera en una época difícil con mucho trabajo y problemas en Trivio, lo curioso era que tampoco había sentido tanta adrenalina en su vida. La confusión la desconcentraba al mismo tiempo que la liberaba.
Aún sin haber llegado a la puerta escuchó los ladridos de sus perros, oliéndola y reconociendo sus pasos, también escuchaba la voz de Samir Berroteran quejándose porque le estaban rayando la puerta. Aceleró el paso casi de forma in