Aunque Cristina no le había metido prisa, le señaló en una de las tantas mesas negras de su casa una carpeta de la que si bien algunas hojas parecían arrugadas en los bordes, se trataba de los contratos de todos los proyectos, de mayor o menor escala, que estaba realizando actualmente Tacarigua. Como siempre iba un paso por delante, o quizás era motivada por sus pocas ganas de tener trabajo acumulado luego de su viaje a Japón.
-Nunca como nada sano contigo.
Vio las dos pizzas que puso S