-¿Pasó algo? - preguntó sin hacer amago de irse.
-Eres muy importante aquí, Juan - susurró y el miedo del ojiverde de que alguien les escuchase se instaló en él, pero barrió con la mirada a su alrededor y no había nadie cerca. - Me daría lástima tener que prescindir de ti. No quiero volver a ver una exhibición tan deprimente como la de hoy. Si no hay emoción, no hay dinero y no queremos eso, ¿verdad?
-No, señor.
-Bien - palmeó su espalda adquiriendo de nuevo esa sonrisa de jefe e