Trató de imitar esa mirada fría que tenía Cristina, podía ver sus ojos grises bajo las gafas de sol marrón claro, como dos glaciares. No había rastro del cariño que le demostraba antes y lo prefería así, si este era el camino hacia el éxito y el reconocimiento, lo aguantaría.
-Quería ver si ya has aceptado mi propuesta, pero veo que no - señaló con la cabeza a los de seguridad, a unos metros de ellos observándoles de forma atenta. - No puedes prohibirme entrar.
-Puedo y lo he hecho, pod