-Señora Castillo, qué sorpresa verla - mintió Dylan levantándose cortésmente cuando llegó Sharifa a una de las mesas de picnic del parque donde había citado a Jorge. - El encuentro más descansado.
-Interesante saber que tú eres la serpiente que está envenenándole la cabeza a mi hijo - entrecerró los ojos sin molestarse en disimular. - Lo mejor que hizo mi hija fue despedir a una sabandija como tú. Lárgate.
-Ni cinco minutos y ya ha halagado a su querida hija Cristina - recogió Dylan el