No le dejó responderle sobre la obviedad que acababa de decir, Juan la besó igual de rápido que antes, aunque ahora de forma más intensa y notando la sonrisa de ambos durante el beso. Esperaba de verdad que ahora sí hubiera algún paparazzi, les pediría más de cinco copias de ese momento que ya atesoraba en su mente.
Todos los nervios, decepción y orgullo dañado se volatilizaron y sustituyeron por una explosión inexplicable de felicidad. Cualquier descripción se quedaría corta sin siquiera ac