No quería perderse ninguna de sus expresiones, observaba desde uno de los taburetes de la isla de la cocina a Nore dirigirse a su frigorífico con total confianza, ya sin que Sharon le tuviese que ofrecer algo y eso le gustaba más de lo que había podido imaginar. A su espalda no podía aguantar una pequeña sonrisa al verla, gobernarse sola por su casa cuando durante muchas semanas hasta para un vaso de agua le pedía permiso a Sharon; le encantaba, porque parecía que vivían juntas.
-¿Sorprendid