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Las luces del techo me sigan un poco, estoy acostada no sé en dónde, hay muchas personas a mi alrededor. Levanto mi dorso y me asueto al verme llena de sangre. Alguien grita que estoy mal. Papá aparece en mi campo de visión, tiene el rostro desencajado, uno de los paramédicos para que se quite de su camino. Agarra mi mano. Todo me da vueltas, tengo un dolor enorme en la cabeza que no me deja ver bien.
Respiro hondo y me pierdo, abro los ojos con dificultad al escuchar los gritos de Izan, so