47: No voy a renunciar.
William Sinclair.
Con mi vista empañada de lágrimas, y la impotencia fluyendo por mis venas, la amenacé. Lauren me veía a punto de llorar igualmente, parecía que de un momento a otro se derrumbaría, pero de repente se puso de pie, mirándome con determinación.
Esa misma determinación que un día me había dado su madre, Laura, para terminar lo nuestro, haciendo mis sentimientos correr entre el miedo y la desesperación.
Conocí a Laura Mitchell cuando mi esposa Halley la llevó a la mansión. Laura sol