92. Hace mucho que nadie viene por aquí
— Mi hijo es perfecto, hiciste un muy buen trabajo al educarlo — Ricardo llevó una mano al vientre de Josefina y sonrió — pero debo admitir que muero de ganas por pasar otro embarazo contigo, poder mimarte y ver crecer tu vientre.
—Pero me pondré gorda y fea— menciono ella con un puchero.
Aunque con una sonrisa enigmática, esa mañana se había levantado corriendo al baño y aunque le dijo a Ricardo que era algo que había comido.
Pero algo le decía que no se trataba de eso, que era algo y que tal