64. Vaya, es un hombre muy rico.
Julio no mentía, se moría por acompañar a Alfonso al albergue, no era solo por hacer cosas juntos, también era por reconciliarse con ese niño que un día fue, ese niño al que le hubiera encantado que ayudaran cuando lo necesitó y que gracias a lugares como ese se podría evitar que otros niños sufrieran lo que él sufrió.
Alfonso no podía estar más feliz ese domingo al presentarse tomado de la mano de Julio al albergue donde él era voluntario.
Los niños corrieron a abrazarse a Alfonso al verlo lle