58. Ningún hombre me había tocado.
Después de un intenso día de playa y de tener que contenerse mucho, por fin Fede se durmió, ahora era el turno de ellos, de hablar todo lo que no podían hablar frente a él y sobre todo dejar de guardar las distancias.
Ricardo en la terraza haciendo su cena en la barbacoa mientras esperaba a que ella por fin apareciera, no era que no hubiera disfrutado el día junto a su hijo, lo había hecho y mucho, hasta disfrutaba estar con ese niño incluso antes de saber que era su hijo, pero ahora se moría d