59. Las manos tras la nuca gatita.
Ricardo le dio cabida a todo su seno en la boca mientras apretaba el otro pezón entre sus dedos, escucharla decir mi señor lo había puesto mucho más duro de lo que ya se encontraba.
Esas palabras fueron lo único que él necesitó para terminar de sacarle la parte de arriba del traje de baño y mirarla con expresión dominante.
— Las manos tras la nuca gatita — pidió como había hecho otras tantas veces cuando estuvieron juntos sin saber quién eran en realidad.
Pero esta vez lo sabían y él no recorda