47. Ahora brinda conmigo.
— Espera un momento — dijo poniéndole una bonita gargantilla de color negro con varios diamantes, era parecida a la que le había regalado como gatita, pero mucho más fina. — Así nadie se te acercará, sé que dije que esta noche nos trataríamos de igual a igual, pero necesito que sepan que tienes dueño porque no quiero enloquecer de celos.
Explicó rozándole el cuello con los dedos y el oído con el aliento mientras hablaba, sería muy difícil resistirse a aquella noche a ella y que fuera solo una n