4.

4. Inevitablemente atraído por Colin.

Jason’s POV

Me acababa de duchar y me puse la ropa más ridícula que pudiera encontrar, cosa que no me resultó nada fácil ya que la mayoría que uso es oscura y no es por halagar, pero tengo buen gusto a la hora de vestirme. Así que encontrar un atuendo que luciera mal como lo que usan habitantes de Hades fue todo un desafío, entonces opté por ponerme unos pantalones de color verde oscuro que vinieron por accidente en mi valija, estos son de mi hermano y me puse una camiseta ancha, de rayas horizontales blancas y negras con una chaqueta azul cielo que nada combinaba y unas botas color mostaza que suelo ponerme con otra ropa, pero qué más da. Lo que me hizo ver como todos fue que me puse un sombrero púrpura que me vendió un señor que tiene un pequeño puesto cerca al espantoso parque que queda a unas calles y como tengo las orejas perforadas, me puse unos pendientes y anteojos de colores.

Me veía horrible, pero era divertido.

Empezaba a disfrutar mi estadía o al menos eso creía porque ocurrió algo que me hizo aterrizar de nuevo y maldecir mi existencia.

Después de comprar el sombrero espantoso, pensé en ir a ver a Tommy. Estaba libre, había pasado toda la mañana trabajando en el libro así que podía darme el lujo de pasar un rato con él. Había estado pensando en que debía ser más cuidadoso con la forma en que lo trato o podría ser muy evidente. Si lo sigo sobreprotegiendo de esa manera, tarde que temprano notará mis sentimientos y yo no sabría qué hacer.

Pensar en qué podría perderlo si se entera… esa posibilidad es angustiante. No sé qué haría sin él. Iba caminando alegremente hacia el edificio y noté que nadie me miraba raro, podía pasar desapercibido y la sensación de encajar en este loco lugar me agradó. Estaba a unas calles cuando vi a Tommy caminando cerca al bosque y pensé en llamarlo, pero luego vi que estaba acompañado por un chico de cabello violeta.

Al parecer se divertían porque Tommy no dejaba de reírse y eso me llenó de celos.

Reconozco cada una de sus emociones y sé cuándo está nervioso, molesto o triste, lo conozco mas que el mismo. Me quedé observándolos a lo lejos y vi que Tommy no dejaba de morderse las uñas. Está nervioso. Me dije a mí mismo, solo hace eso cuando está avergonzado o tiene nervios, entonces,

¿por qué demonios está nervioso con él? Porque sé que no está avergonzado porque entonces estaría agarrando su cabello como un maniático y no lo está haciendo.

Lo poco que pude ver de ese chico no me agradó. Era guapo, eso se podía notar a kilómetros de distancia y eso me hizo sentir peor. Me acerqué un poco cuidando que no me vieran mientras caminaban y lo vi mejor.

En verdad yo estaba perdido, ese chico es… mucho mejor que yo.

Tommy’s POV

Colin era tan extraño y tan estupendo a la vez. Irradiaba alegría, pero también misterio, ya que sentía que no me contaba nada sobre él porque no le convenía o no lo sé. Simplemente no lo sé, pero espero averiguarlo porque en verdad él llama mi atención, más de lo que quisiera.

Se quedó conmigo por unas horas y me contó muchas cosas que no sabía, todo eso debo grabármelo para ponerlo en el libro. Hay muchas más reglas de las que sabía originalmente. Al parecer, hay que usar máscaras de cerámica a partir de las once de la noche, solo si estás en la calle, no es necesario dentro de tu casa. Las usas hasta las seis de la mañana. Estás deben estar benditas y creen que, al usarlas, evitas que los espíritus dañinos entren a tu cuerpo, porque según una antigua leyenda, se dice que estos rondan a esas horas de la madrugada. Los jueves se debe vestir obligatoriamente formal, es decir, un traje y recatadas las mujeres.

Eran cerca a las doce del mediodía. Aún no había nada de sol, seguía el mismo tiempo nublado. Me vestí diferente porque Colin me dijo que lo hiciera, al parecer, la vestimenta si influía mucho aquí, más de lo que me imaginaba.

- Tommy, mira eso. – Me dijo señalando un mural que estaba en medio de unas edificaciones antiguas. Tenía una pintura bastante llamativa, como un grupo de personas venerando a un hombre enmascarado.

- ¿Quién es él?

- Es el líder, se dicen muchas cosas sobre él.

- ¿Quién es? ¿o qué lo hace especial? – Pregunté curioso.

- Eso no te lo voy a decir, te lo dejo como tarea, bebé. – Dijo mirándome a los ojos y guiñó un ojo. Desvié la mirada, me sentí avergonzado, igual que siempre. – Lo más loco y descabellado lo vas a encontrar aquí. Le dicen Zeus.

- ¿Cómo que Zeus? No entiendo nada, ¿le apodan así o qué?

- Sígueme y verás. – Me dijo y empezó a correr, corrí tras de él. Este lugar se hacía cada vez más interesante.

Lo seguí hasta que llegamos a un lugar alejado, no había bares ni lugares comerciales cerca. Solo unas pocas casas abandonadas y el bosque yacía detrás de estas. No había nadie alrededor y el frío hacía que me costara respirar, hasta salía humo cuando hablamos. Nunca había estado en un clima así.

- Debemos entrar al bosque para que veas lo que te quiero enseñar, ¿no te da miedo entrar? – Me preguntó y negué con la cabeza. - ¿Estás seguro?

- Pasé la noche ahí.

- Me parece perfecto. -Seguimos caminando unos cuarenta minutos por el espeso bosque, hasta que llegamos a un lago bastante curioso. Lo rodeaban numerosos arboles altos y detrás de este, a lo lejos, se veía una casa gigante, encima de una pequeña colina. Tenía un aspecto antiguo y parecía ser de alguien muy importante.

- ¿De quién es esa casa que se ve a lo lejos?

- Es de quién te hablé ahorita, el líder.

- ¿El tal Zeus?

- Sí, él es mi papá. – Me dijo y me sorprendí, en verdad debo averiguar más sobre este tipo, el líder. – Él es tosco, grosero, cruel y siempre me grita porque dice que soy un desvergonzado, no lo entiendo. Salí idéntico a él. Mientras no te acerques a él, ni tengas problemas aquí, todo estará bien.

- Si me meto en un problema… digo, no es que lo vaya a hacer, pero puede ser por un error o culpa de alguien, ¿qué me haría él?

- Irías al pabellón de los caídos, ahí el decidiría que hacer contigo dependiendo de la falta. Aunque con esa carita de niño bueno, no creo que te metas en ningún problema. – Dijo en un tono cariñoso y reí.

- ¿Dónde queda ese pabellón?

- En el laberinto.

- ¿Dónde es eso?

- Pues… - Lo interrumpió el tono de su teléfono, vi que lo miró, abrió los ojos como platos, se veía asustado. Miré de reojo y decía Vince, ¿quién será él? Se puso nervioso de inmediato.

- ¿Pasa algo? ¿tienes algún problema?

- No… solo… debo irme y debe ser ya.

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