3.

3. Nuestro primer día en la ciudad del pecado.

Tommy’s POV

- ¡Tommy! ¡Despierta! – Me dijo Jason golpeándome con una sábana en el cuerpo.

- Cinco minutos más…

- ¡Te vas a congelar imbécil! Nada más a ti se te ocurre construir una tienda y dormir fuera de ella. Si te enfermas, luego me tocaría ir a cuidarte. – Me dijo y abrí los ojos, al parecer me había quedado dormido junto a la fogata. Era de día, aunque no parecía, no había nada de sol, y el cielo estaba cubierto por espesas nubes negras. Había aún bastante neblina y no se veía como un día normal que esté nublado, se ve un poco más oscuro de lo usual. ¿Cómo puede ser esto posible?

- No sé en qué momento me quedé dormido aquí. – Me pasé la mano por el rostro y noté que estaba helado, Jason, preocupado como siempre lo hace cuando hago algo tonto, me ayudó a levantar y me sermoneó por ser tan descuidado. Intentó darme medicinas, pero no creí que fuera para tanto. – Vámonos de una vez.

- Eres un… mejor ni digo qué. Cuando te enfermes me pondrás en apuros buscándote medicinas, por eso te evito las cosas, cabeza hueca. – Me dijo y puso su brazo sobre mis hombros, abrazándome y sonreí, en verdad para mí no puede haber mejor compañía que la de ese tonto sobreprotector.

- Pareces mi madre.

- Tú mamita no golpearía de este modo. – Con su brazo apretó mi cuello y forcejeamos un rato mientras reíamos.

- Oye tú, me estás apretando muy fuerte. Estás buscando que yo te pegue y luego te quejarás.

- ¿Tú? No puedes conmigo. – Me apretó más fuerte y caímos al suelo. Luego él se volteó y se acomodó bocarriba, con las manos debajo de su cabeza y miró el cielo que poco se veía porque era tapado por las numerosas hojas de los árboles. Imité lo que él hizo, me recosté junto a él. – Aún no puedo creer que haya accedido a venir a Hades por ti. Si me mata algún travesti o drogadicto, deberás vengar mi muerte.

- Hey, no digas esas cosas. – Como cosa extraña en él, no dejaba de reírse. Lo miré y me acerqué a él, me apoyé sobre su pecho y lo miré a los ojos, me hizo muecas y sobó mi cabello. –Accediste a venir porque te aterra que me pase algo, ¿eres un poco posesivo eh?

- Puedo ser muchas cosas.

- Qué escena tan bella estoy presenciando, por poco me hacen llorar. Me levanto y los veo abrazados en la hierba, ¿Cuándo es la boda? – Nos dijo Luciano y reímos.

- No estarás invitado a ella, así que no te emociones. – Luciano lo miró serio y desvió la mirada.

Empacamos las sabanas y procedimos a continuar caminando. Pensé en lo que sucedió en la noche y no sé si fue un sueño o si en verdad ocurrió, no podía estar seguro, ellos me parecieron muy irreales y en especial Colin, siento que alguna vez hablé con él o lo vi, su voz me es tan familiar, pero no puedo recordar de dónde.

Caminamos unos noventa minutos hasta que vimos por fin una carretera y detrás de ella se veían los primeros edificios.

- ¡Llegamos! vamos a comer al primer restaurante que esté cerca, no me importa comer carne de tortuga si es necesario, estoy que me como la camisa.

– Dijo Jason bastante emocionado al ver el lugar, por fin veíamos esta ciudad con la que tanto habíamos soñado. Nos adentramos y las personas eran justo como habíamos leído, vestían sus ropas extravagantes y sombreros de todas las formas. Las casas lucían bastante antiguas y había más bares y antros que cualquier otra cosa, las luces de neón los delataban.

- ¿No notan esas miradas? – Dijo Luciano y yo no sabía a qué se refería.

- ¿De qué hablas? – Pregunté.

- Sí, ya lo estoy notando. – Dijo Jason, miraba a las personas que pasaban y yo también lo hice, no me había percatado de que todos nos miraban tan mal.

Era muy extraño eso y me causó mucha incomodidad, hasta temor de que pudieran hacernos daño. – Creo que ya notaron que no somos de aquí.

- Pareciera que quieren hacernos daño. – Dijo Luciano aterrado.

- En verdad sí parece, tomemos un taxi mejor. – Dije y agarramos el primer taxi grande que vimos, para poder meter todas nuestras cosas. Notamos que el chofer, que eran un tipo delgado, pálido igual que todos, tenía una remera de black metal y una barba espesa, nos miraba a través del espejo retrovisor y eso nos perturbó en gran manera. Llegamos después de cuarenta y cinco minutos a nuestro edificio. Nos bajamos rápido para esquivar las miradas de las personas. No entendía a qué se debía eso, ¿por qué nos miraban así?

Jason’s POV

Noté que Tommy estaba raro desde que amaneció, no sé con qué era exactamente, pero si se veía diferente. Creo que solo estoy alucinando, seguro fue porque se quedó dormido por fuera. No sé cómo pudo lograrlo con este clima tan hostil, es lo más frío que he sentido en toda mi vida. Ojalá pueda tolerar este clima, en un principio no quería venir. La idea de venir a Hades, el lugar de mala muerte que todos le temen, no era atractiva para mí en lo absoluto, pero lo hice por Tommy. No podría soportar estar dos años sin él,

¿quién lo cuidaría si el muy estúpido no se cuidaba el mismo? Me moriría estando lejos de él.

Miraba los pros y los contras de venir, y en verdad había miles de contras, pero a todos esos los vencía Tommy, por él en verdad iría a cualquier lugar, no lo dejaría solo. Él es un buen chico, cualquiera se podría aprovechar de él si lo conocen, él no es el tipo de persona que te engañaría o te haría sufrir, por el contrario, dejaría su felicidad a un lado si fuese posible con tal de que no estés así.

Él es como una estrella que brilla en la galaxia, lejana e inalcanzable para mí.

Tal vez nunca me atreva a confesarle mis sentimientos, es muy probable que no lo haga, pero si llegase a hacerlo, ¿qué podría esperar como respuesta si él siempre me ha visto solo como su mejor amigo? Sé que tengo muchas cosas malas, puedo ser vulgar, tonto, grosero y egocéntrico a veces, hay miles de defectos que me adornan, pero por él, sería otra persona, en verdad lo sería.

Dormimos muy incómodos, me temblaban los dientes y, además, Luciano no dejaba de quejarse de que tenía mucha fiebre, hambre y frío, como si yo no supiera que en ese maldito bosque hacía un frío del demonio, que te congela hasta los testículos.

Tommy’s POV

Nuestro edificio era de tres pisos, pensé que serían más y que viviríamos con otras personas, pero ya vi que no. Hay un solo apartamento por nivel así que no veremos otras personas, eso es mejor ya que parece que todos nos detestan, esto es una locura. En verdad lo es. Luciano entró a su apartamento que era el primero, Jason al suyo y yo subí más atrás ya que el mío era el tercero. Vi que mi puerta estaba abierta, ¿qué demonios? ¿me robaron? Pero si ni siquiera he llegado.

Entré despacio y revisé todo el lugar, cada rincón y no encontré a nadie. Debo comprar un arma, no me siento seguro.

El lugar no era tan pequeño como lo esperaba, era hasta amplio. Tenía dos habitaciones, una tenía su propio baño y la otra era más pequeña, tenía su cocina, bastante básica y un baño en la sala, también tenía un pequeño balcón en frente. Las paredes eran de un tono gris, otras eran plenamente de ladrillo y los muebles eran oscuros, casi todos. Era bastante normal, no elegante ni ostentoso, pero estaba bien para mí. Fui al baño y me duché, me afeité el asomo de barba que tenía y luego me desplomé en la cama, ya después desayunaría algo, me dolía el cuerpo por haber dormido tan mal. Cerré los ojos unos minutos y de repente, escuché que se tiró la puerta muy fuerte. Me levanté y vi que la puerta del balcón estaba abierta, tal vez fue por la brisa, espero que sea así. Me acosté de nuevo unos minutos hasta que sentí que algo se movió en mi cama. Me levanté alterado y vi a Colin sentado en el borde, me miraba sonriendo. Traía puestos unos pantalones negros bastante ajustados, una camiseta morada con una chaqueta negra brillante encima, también traía unos anteojos oscuros y una pañoleta en la cabeza.

- Espero que mi presencia sea grata aquí, aunque ya creo que lo es. ¿O no bombón?

- ¿Cómo entraste? No sé si acá es que no lo saben, pero debes tocar la puerta antes de entrar a un domicilio privado.

- Pues, no toqué tu puerta para entrar. Solo aparecí en tu cama porque así quise. – Me dijo picando un ojo.

- Si claro, ya vas con las tonterías de que eres brujo.

- Brujo no, ya te expliqué eso cariño. Habilidades especiales, deberías considerarte afortunado de que esté aquí contigo. ¿Aún estás asustado? ¿te duele el cuerpo? ¿todos los miraban mal? A que no te explicas como supe todo eso.

- Pudiste llegar al apartamento de Luciano o de Jason primero. – Contesté y el empezó a reír con ganas.

- ¡Qué clase de nombres tan curiosos dices! ¿Quiénes son esos? ¿tus ex novios? Porque si son tus ex, delante de mí no los menciones porque me pondré muy celoso.

- Cállate.

- Te estoy bromeando, sé perfectamente quienes son. Sé más de lo que crees.

¿Quieres que te ayude? ¿te doy el tour que te había ofrecido?

- No necesito favores.

- Bueno, a ver como arreglas el problema de las miradas o te adaptas a las costumbres, que me imagino que desconoces. A ver si sabías que debes usar mascaras ciertas horas del día o vestirte formal un día a la semana.

- Pues… - Intenté decir, pero me interrumpió.

- A que ni sabes qué día es o quién es el líder. – Negué con la cabeza.

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