Las paradisiacas playas de Hawái habían quedado muy atrás, sin embargo, los recuerdos de aquellos días felices no se olvidarían jamás. Isabella miraba aquel anillo de zafiro y diamantes en su mano, adornando el dedo corazón con la promesa de un futuro juntos y un final feliz. Habían ya bajado del avión privado y estaban de vuelta en Palermo, en donde debían de hacerle frente a la realidad.
Apenas llegaron a la enorme y lujosa mansión Harrington, y la vieja nana ya les tenia noticias sobre el pr