Joseph miraba a aquel hombre, completamente ebrio, sumergido en el alcohol, y con la mano completamente destrozada por alguna imprudencia. Dolía mirarlo, dolería siempre, el era su hermano, Joshua Harrington, hermano adoptivo, a quien el abuelo había desheredado después de que su madre muriera y lo había lanzado a la calle, y el, por supuesto, en ese entonces, no lo había defendido de aquel atropello. Joshua era aquel tema tabú del que no hablaba nunca.
Ayudando a aquel a incorporarse, lo había