La noche y su manto nocturno, siempre escondían entre sus sombras a todos aquellos que buscaban un poco de diversión fácil. Las calles de día pobladas por sencillas personas que iban y venían de sus trabajos o pasaban un rato agradable con sus familias, de noche se transformaban para alojar en ellas a la extravagante vida nocturna.
En uno de los muchos bares que ofrecían experiencias fascinantes junto al mar, se hallaba Charles Smith con el entrecejo fruncido en una evidente mueca de permanente