Capítulo 15. La cita.
Liam
Mi despacho, un mar de calma en el bullicio urbano, ofrecía una panorámica del horizonte. El mobiliario de madera oscura confería solidez y elegancia. Sin embargo, esa tarde, una tensión palpable había desplazado la serenidad habitual. La corbata me parecía una soga, y el silencio de la oficina, insoportable.
Sentado tras mi escritorio, mis ojos no registraban los detalles del informe frente a mí. Mi mente repasaba los pormenores de la velada que se avecinaba.
— ¿Acerté con el restaurante? —me pregunté en voz alta, mordisqueando mi labio inferior—. Espero que a Isabel le guste la comida francesa. ¿Será demasiado formal después de la hamburguesería?
La ansiedad me invade. Observaba el reloj, contando las horas, los minutos, los segundos que me separaban de mi cita. Jamás me había sentido tan nervioso. Esta cita se sintió menos como una salida casual y más como una declaración de intenciones.
El timbre del teléfono me sacó de mis cavilaciones.
—Isaac, ¿qué tal todo? —pregunté, esfo