Capítulo 15. La cita.
Liam
Mi despacho, un mar de calma en el bullicio urbano, ofrecía una panorámica del horizonte. El mobiliario de madera oscura confería solidez y elegancia. Sin embargo, esa tarde, una tensión palpable había desplazado la serenidad habitual. La corbata me parecía una soga, y el silencio de la oficina, insoportable.
Sentado tras mi escritorio, mis ojos no registraban los detalles del informe frente a mí. Mi mente repasaba los pormenores de la velada que se avecinaba.
— ¿Acerté con el restaurante?