Busque y busque por toda la área de la piscina pero no había señales ni de Austin ni de Camyl, estaba a punto de irme a donde estaba Chad pero una mano tensa detuvo mi caminar.
—Viniste. Te estaba esperando.—Expresó esa voz chistosa y dramática del teatro.
—“Ben” —musite, y voltee con una enorme sonrisa falsa.
—Ben ¿Cierto?—Le exprese.
—Sí, pensé que ya no vendrías llevo rato esperándote.—Sonrió.
—¿Sí? ¿Y eso? —Pregunté extrañada.
—Pues quería enseñarte mi casa y platicar un rato contigo—al esc