Estábamos en mi sofá, aún le curaba los fuertes moretones que le dejó Chad y él despertó desorientado. —¿Qué pasó? —preguntó tocándose su cabeza. Era evidente que todavía su dolor persistía, me siento tan culpable.
—Perdiste por casi una hora el conocimiento por los golpes de Chad—le aclaré y en llanto me vine ante él—¡lo siento tanto Austin! Nunca imaginé que esto fuera a pasar—le dije entre lágrimas.
—¡Tranquila Zoe! No es tu culpa que todos los Harris sean iguales y qué se enamoren de ti—dij