Miranda dejó su postre en la mesa y de inmediato la otra chica entendió un poco el problema.
—Miri, es normal que alguien cambie, pero estoy segura de que Manuel no cambiará para ti. Te lo aseguro.
Miranda suspiró y comenzó a platicarle lo sucedido, la chica casi estaba fúrica, pero se controlo debido a la tristeza de su amiga.
—Ése cretino, ¿Y ahora cree que después de revolcarse en la suciedad puede volver contigo como si nada hubiera pasado? ¿Está loco? Demonios. Amiga ¡Hasta eres virgen!