El taller de prototipos estaba vacío a las dos de la tarde del lunes.
El equipo había salido a comer. Elena estaba en la sala de reuniones del segundo piso con los proveedores de tejido. Marco había ido a recoger las muestras de forro de la tintorería. El taller solo, con sus máquinas de coser en silencio y las mesas de corte con los patrones a medio resolver y el olor específico de la tela nueva y el aceite de las máquinas que se instalaba en los espacios donde se trabaja con las manos durante