—Ay Fitch, no te hubieses molestado. En serio me da mucha pena que nos estés obsequiando este tipo de regalo —comenta Aubrey sin dejar de ver la Nutella de tres kilos —, me da tanta vergüenza que te hayas tenido que poner en estas…
—Cariño, deberías primero limpiarte la baba que se encuentra escurriendo por tu barbilla antes de seguir hablando —le digo con la voz más sería que soy capaz de reunir.
— ¿¡Porque eres así Roy, acaso no ves que estoy hablando con mi amado Hollister!?
Me alejo con cal