— ¿Cómo estás mi amor? —pregunto entrando con suma confianza a la habitación.
Me quedo en silencio inmediatamente al encontrarme con Arlie y Karim, y no precisamente haciendo cosas de Dios. Me mantengo recostada del umbral de la puerta de su habitación, observando como ellos se remueven en la cama, sorprendidos por mi repentina visita.
— ¡Aubrey! —exclama mi amiga con molestia por mi intrusión a su momento de amor—. ¿¡Qué carajo haces aquí!?
— ¿Por qué me tratas así, que tiene de malo que haya