A pesar de que intento no hacerlo, es inevitable que mi mente no viaje hacia lo extraño y a su vez, lo satisfactorio que se siente estar en su interior, me congelo sin saber qué hacer a la vez que me muerdo los labios porque siento esa sensación muy conocida para mí recorriendo la base de mi entrepierna. Así que comienzo a concentrarme en otras cosas para no quedar en ridículo.
— ¿Cómo tengo que hacerlo? —pregunto avergonzado.
—Vamos a hacer esto, cariño, yo voy a comenzar a moverme y tú intent