No puedo evitar que de mí salga un leve gemido, de solo escuchar su mano subiendo suavemente por mi pierna, me congelo sin saber que más hacer que enfocarme en la sensación que me causa su mano. Sumando la cadencia de su voz que con solo oírla hace que cada terminación nerviosa de mi cuerpo despierte inmediatamente.
—Aubrey… —jadeo al sentir como separa su mano de mi cuerpo—. ¿Qué haces…? —murmuro por su ausencia.
— ¿Qué ocurre cariño? —susurra a unos cuantos centímetros de mi rostro.
Me encuen