— ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?
—Las cosas no son complicadas, somos nosotros quienes la hacemos complicadas… —digo acomodando sus piernas sobre mí—. ¿O es que acaso me piensas decir que te sientes bien llegando a un apartamento solitario sin nadie que te reciba con un beso o un abrazo?
—Yo… —suspiro termina de ajustarnos mutuamente.
Terminamos con su cabeza sobre mi pecho, y ella sentada sobre mi regazo con sus piernas a lo largo del sofá. Me mantengo pasado una de mis por su bra