Holly tenía puesta la camisa de Ascher y estaba recostada en su cuerpo desnudo mientras que él acariciaba su cabello con cierta delicadeza como si se tratara de algo frágil y valioso, y es que así la consideraba ella, como algo frágil y valiosa, los dos deseaban que esto no acabara nunca.
Solo faltaban unos minutos para el amanecer y Ascher estaba despierto, tenía que irse, no quería hacerlo, pero debía cumplir con su día, a pesar de que se tenía que ir, él en el fondo sabía que pronto disfruta