—¡¿Qué?! ¡No! No puedes hacer eso. —Holly se pone molesta y algo desesperada.
—¡Soy tu padre! ¡Claro que puedo! —decía con autoridad.
—¡Ojalá no fueras mi padre! —Suelta muy enojada y este le da una cachetada muy fuerte que miró a otro lado, ella se soba la mejilla.
—¡Respétame! —exige.
—¡Paúl! —Martha lo llama antes de desmayarse, ambos corren a dónde está Martha y Holly comienza a llorar.
—¡Mamá! —Ella no sabía porque tenía miedo de que algo le pasara a ella, no entendía si siempre ella fue m