-Universidad Nacional-
La mañana siguiente, Olga se despertó por el fuerte reflejo del sol que no le permitía seguir durmiendo, al despertar sintió un dolor de cabeza repentino: todo el alcohol de la noche anterior estaba pasando factura con una fuerte resaca.
Cerró sus ojos fuertemente tratando de manejar el dolor y respiró profundo, luego de unos segundos el malestar bajó un poco y volvió a abrir los ojos para levantarse.
Pero cuando intentó levantarse estaba bloqueada, sentía algo tray